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Prensa

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“Hay algo peor que no se hable de ciertos temas en los medios de prensa: que se hable sin saber...” -Diego Esper, director de Comunicación de Fundación León.

Abril de 2002. Barbarita es una niña tucumana de 8 años que llora frente a las cámaras de un canal nacional. El país la ve. La conoce. La siente. Llora con ella. Y se entera: Barbarita llora de hambre. El caso conmueve. Moviliza. Impacta. Duele. Y se convierte, de inmediato -y con el paso del tiempo y la proliferación de medios, mucho más- en referencia periodística. El hambre aparece en la tele. Se habla de la pobreza. Los medios y el hambre. La pobreza mediatizada. Ese es nuestro tema de observación aquí.

El caso Barbarita simbolizaba en la prensa los efectos de la histórica crisis política, económica y social que había azotado a la Argentina desde diciembre de 2001. De ahí en adelante, el “caso Barbarita” será reivindicado por diferentes medios (en diversas plataformas) con sentidos variados, según la época, os contextos e intereses.

Se volvió a mostrar a Barbarita, por citar algunos ejemplos: a un año y a 10 de aquel móvil en vivo para la TV nacional; cuando terminó la escuela; cuando fue madre; en momentos de elecciones presidenciales; a la hora de pedirle una opinión sobre la pobreza. Un sinfín de contenidos fue ofrecido por los medios a partir de hacerse pública su realidad en 2002.

Luego de analizar esta conducta de parte de las empresas periodísticas, desde este Observatorio nos cuestionamos, entonces, cuándo, cómo y por y para qué los periodistas y los medios deciden mediatizar la pobreza en Argentina. Cómo administran y utilizan su poder de transformación los trabajadores y trabajadoras de prensa así como las empresas periodísticas y qué falta para estar “a la altura”.

Se observa según el trabajo rutinario e histórico de los medios de prensa, que la pobreza no siempre será noticia y que sólo será novedad en los medios siempre que: el INDEC, el Observatorio de la Deuda Social de la UCA o alguna Organización de la Sociedad Civil difundan estadísticas, informes, historias, reportes, etc. A lo sumo, y dependiendo del impacto de lo reportado, se desglosará el tema los días que “sea necesario”. Después, a esperar por otra historia (como si hiciese falta esperar). Y, así, la pobreza vuelve a desparecer de la agenda periodística. No es prioridad. Como si ya no fuese noticia o, bien, si se tratase de una repetitiva. Pareciera que la noticia sólo tendrá peso cuando la historia se asemeje o supere al caso referencia de las últimas décadas: el caso Barbarita.

Libertad para aprender

El interés, abordaje, tratamiento y seguimiento del tema pobreza en Argentina y de los temas que dispara la pobreza en la Argentina no dependerán solamente de la libertad que disponga el periodista en el medio en que se desempaña ni mucho menos de sus ganas y buenas intenciones por dedicarse al tema. Tampoco dependerá del tiempo de éste, que puede jugarle en contra, por aquello de que corre por la noticia y el dato, todos los días. El periodista puede disponer de ganas y voluntad frete a un tema, pero también necesitará formación, como la necesita para todo lo relacionado a su ejercicio periodístico. Se entiende por formación tanto el cursado de carreras, cursos y otras capacitaciones de corto o mediano tiempo pero también a la búsqueda de información de calidad, de fuentes seguras y de mucha –o suficiente- lectura del tema antes de abordarlo y tratarlo. El periodista interesado se armará una buena agenda de contactos y un abanico de fuentes confiables y entendidas en el tema, para consultarlas cuando sea necesario. La sugerencia de formarse para informar y opinar surge por necesidad y nos hace retornar al sentido de la cita del comienzo: “Peor que no hablar, es hablar sin saber o conocer…”

Preguntas y repreguntas

Desde este Observatorio se aprecia y se valora –y se defiende- la función del periodismo en la vida de toda sociedad, por su generosidad y esfuerzo de mostrarnos la realidad y por aquello del poder que tiene su impacto y su capacidad de influir, tanto, hasta modificar algunas realidades o situaciones. Son innumerables las situaciones en las que “gracias al periodismo” las cosas cambiaron. Hubo transformación.

Se establecen aquí, sin embargo, interrogantes. Es tarea de este Observatorio abordarlos y proponer que lo hagan también los actores principales de este punto: los periodistas y los empresarios periodísticos.

Algunos de los interrogantes son:

¿Cuál es la finalidad real de visibilizar un caso o una situación de pobreza en los medios? ¿Se hace por intereses de los medios o por ética periodística de éstos o por ambas razones? ¿Cuánto importa el tema? ¿Promueven la libertad las empresas periodísticas para que los periodistas desarrollen este tema? ¿Cuál es el seguimiento que el mismo medio hace de los casos de pobreza que “descubre”? ¿De qué manera la prensa podría contribuir más positiva y productivamente a la atención, reducción y erradicación de la pobreza? Al margen de los estándares de funcionamiento de los medios, ¿cuánto se involucra el periodista por sí mismo en la temática, haciendo uso de sus redes sociales, blogs o sitios online creados por él mismo?

Es necesario, urgente y prioritario aclarar estos puntos alrededor del rol de la prensa de las empresas de Medios frente a un tema sensible como la pobreza, que impacta de lleno en la vida de las sociedades.

Si bien se asume que los medios publicarán siempre y sobre todo aquello que sea novedoso, de interés general y actual, es justo preguntarse también por qué no se incluye en la agenda de temas la pobreza estructural de la Argentina y sus historias, detalles, fallas y posibles soluciones como así también a mostrar la misión de tantísimos actores que día a día se dedican a erradicar el mal, como lo son los referentes sociales u ONG y los propios Estados.

Bien se resume desde la Alianza Comunicación y Pobreza:

“Dado el rol social que tienen los medios de comunicación, es fundamental su permanente actualización en los temas relativos a la pobreza y la exclusión social, que si bien son percibidos como importantes, al mismo tiempo son catalogados como temas “blandos”, lo que inhibe una mejor cobertura y provoca escasa innovación en los planteamientos. En este marco, la pobreza ha sido entendida históricamente como la carencia material, asociada a la categoría del “tener” Sin embargo, esta noción no se hace cargo de las otras categorías existenciales que constituyen a las personas y les permiten ser parte de la sociedad, es decir, “hacer”, “ser” y “estar”. La dificultad para desarrollarse en estas cuatro categorías es lo que configura en la actualidad el fenómeno de la pobreza y la exclusión, por lo tanto, no son excluyentes y deben enfrentarse en conjunto para avanzar en un proceso de superación”.

Martín Maldonado, doctor en Ciencias Políticas, investigador del Conicet, profesor del Instituto de Investigación y Formación en Administración Pública de la Universidad Nacional de Córdoba, habla de “cuatro mecanismos negativos con los que los medios de comunicación producen y reproducen pobreza: Invisibilizar, Individualizar, Estigmatizar y Espectacularizar”.

Publicaciones de medios masivos locales y nacionales en junio de 2020

Diario La Gaceta (Tucumán)

Diario La Nación

Notas publicadas del 1 al 30 de junio: 171 notas

Cuando opina una figura pública

Diario Clarín

Notas publicadas del 1 al 30 de junio: 10 notas

Otra referencia de una figura pública

Política vs figuras públicas

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