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Seguir los sueños: de casi abandonar dos veces la escuela, a estar a un paso de terminar el Secundario

Cristian Correa (18) es uno de los 207 becados que Fundación León acompaña con su Programa de Becas Futuros Egresados (PFE) y es uno de los 15 que espera recibirse a fines de 2021. Visualiza un año de buenas nuevas, luego de un 2020 muy difícil para él.

En lo personal, en junio había sufrido el fallecimiento de Isolina, su tía y mamá adoptiva que lo había criado. Y en lo escolar, apenas podía conectarse para tomar clases virtuales o recibir la tarea. “Muchas veces no tenía datos en mi teléfono para conectarme. Hice lo que pude para conseguir las tareas y los trabajos y por suerte pude presentárselos a mis profes”, resalta.

Con su amiga íntima, Jackie.

 

La más reciente no fue la única vez que Cristian amagó con dejar de estudiar. “La primera vez fue en Tercer Año, cuando no tenía plata para comprarme los útiles y los libros que necesitaba; no estaba para nada motivado”, recuerda Cristian. “Pero mis amigas y mi mamá me alentaron a seguir”, destaca el joven, que espera terminar su Sexto Año en la escuela «Solidaridad y Paz», del barrio Juan XXIII, egresar y seguir un sueño que tiene bien claro: “estudiar Diseño de Moda”, avisa. Y aclara: “Quiero recibirme y  tener mi local propio, pero no con el objetivo principal de que juzguen mi trabajo como diseñador sino para demostrar que se pueden lograr las metas, que con esfuerzo y acompañamiento, los sueños y objetivos se cumplen”.

 

CAMINOS

Cristian imagina que si hubiese abandonado la escuela su vida podría haber sido un desastre. “En mi barrio hay muchísima droga, está presente la amenaza de caer en las adicciones”, reconoce, y remarca el antes y el después de su experiencia en PFE.

Antes de empezar a recibir la ayuda económica de la beca y el acompañamiento de la fundación no salía del curso, no hablaba con nadie. A partir de los encuentros con Manuela, mi encargada de acompañamiento, y de unas amigas que se me acercaban a charlar, empecé a ser más sociable”, enfatiza el becado y admite que “las charlas con Manuela me motivaron e inspiraron para seguir estudiando y definir mis sueños; hoy estoy super ansioso para que comience al último año y con mis cursos organicemos la fiesta de fin de año y nos encarguemos de la ropa de egresados”.

 

Empezar a recibir el acompañamiento y el apoyo económico alentó a Cristian, un adolescente que le ganó -dos veces- a la amenaza de la deserción escolar y hoy confecciona su futuro lleno de sueños, logros y oportunidades. «Isolina, Diseño de Moda», fantasea que sea el nombre de su tienda de diseño.

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