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“Acompañar historias me permite conocer realmente a las personas”

Era 2018 cuando conocí el voluntariado. Hoy, siendo Encargada de Acompañamiento, tengo las mejores expectativas y espero un 2021 con mucha presencialidad…»
Lourdes tenía 17 años cuando una amiga la invitó a sumarse en el voluntariado que la Fundación León ofrecía para su Colonia de Verano en La Cartujana.
Hoy, a los 19, la joven que estudia para Agente Sanitaria en la Fundación Juan XXIII, está lista para seguir acompañando historias de vida, un rol que aprendió a ejercer y una experiencia que, admite, “me cambió la vida”. “Es increíble lo que una puede hacer por los demás. El voluntariado y ser encargada de acompañamiento me permitieron derribar prejuicios y conocer realmente a las personas”, reconoce Lourdes, quien se desempeña como EA (Encargada de Acompañamiento) acompañando a siete de las 35 familias a las que León llega con el Programa educativo “Aprendiendo en Casa – HIPPY” en San José, Yerba Buena.

 

 

Lo mejor de ser voluntaria es lo que te genera y te deja. En la Colonia, recuerdo, era increíble ver la felicidad de los chicos, poder bailar, cantar o compartir arte con ellos. Eran super agradecidos y se mostraban ansiosos por volver al otro día”, rememora Lourdes.

Después de un 2019 sin poder participar, el 2020 le dio la oportunidad de revivir la magia del voluntariado y la aprovechó, aun cuando sentía “que no iba a pasar nada en un año tan difícil”.

Me sumé a Aprendiendo en Casa HIPPY y si bien todos los encuentros fueron virtuales, fue un año muy lindo”, admite. “Me siento parte de las familias, el vínculo con ellos, el acompañamiento para ver cómo implementan el Programa, es fundamental; he vivido cosas como nunca antes”, asegura la joven, quien durante la charla sonríe porque en la primera reunión informativa del año con las familias del Programa, conoció a cuatro de ellas. “Al fin nos vimos y no a través de una pantalla”, celebró la EA.

 

Esta experiencia me cambió mucho el punto de vista sobre la gente. Uno piensa que hay familias que están bien y en realidad no es así. Muchas veces me llaman para descargarse conmigo, contarme algo que les pasa; eso es emocionante”, cierra Lourdes, una leona con todas las letras.

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