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“La discapacidad no es impedimento para trabajar”

A sus 19 años, nueve después de que le diagnosticaran la enfermedad en sus huesos que la hace convivir con una discapacidad, Lena Mayra Albornoz disfruta de su primera experiencia laboral.
Los lunes y los viernes, por las mañanas, se desempeña en la Biblioteca “Víctor Noé”, que León ofrece a toda la comunidad para fomentar la cultura y la lectura. Elisa Nallar, por su parte, celebra “estar todo el día ocupada”. Con 24 años, también se sumó a la biblioteca de la fundación. Al igual que Lena, clasifica y ordena libros. Lo hace los martes y los jueves. Los lunes y viernes, en tanto, trabaja en la Biblioteca de la escuela Sarmiento, de la UNT. “Además voy a talleres de cerámica, pintura y a natación”, se alegra Elisa por su intensa agenda.

Lena y Elisa se suman a Rodrigo Rebolleda, quien se desempeña en la empresa Nynagro, como etiquetador de envases de aceites y que dio inicio al proyecto de Inclusión Laboral que diseñó León a través de su Programa de Discapacidad.

El entrenamiento laboral entusiasma ahora a Lena y Elisa. Y a sus familias, según cuentan ellas.

Lena Alzbornoz.

Tengo un problema de los huesos que me surgió por nacer prematura, a los 7 meses. Mis huesos no se desarrollaron de acuerdo a la edad, eran débiles, carecían de calcio y se producían algunas fracturas”, cuenta Lena su discapacidad. “Me descubrieron el problema a los 10 años”, añade. Y de inmediato, contundente, afirma: “La discapacidad no es impedimento para trabajar. Es cuestión de ganas, de voluntad y de plantearte que si querés hacer algo, podés hacerlo, sin que importe la discapacidad que tengas”.

Lena cuenta que su experiencia en León “viene siendo muy buena” y que “este trabajo me permite conocer libros que ni sabía que existían y también a personas con las que hago nuevas relaciones”. Está contenta. Y se le nota. Comenta que le gusta su función en la biblioteca porque “me gusta leer, me considero una lectora” y además comparte que “en 2019 empezaré a estudiar para profesora de música”.

Lena se enorgullece al presentar a su familia: sus padres son docentes. Jorge es profesor de Educación Física de Primaria y Secundaria y Regina es maestra de Tecnología en Primaria y de Corte y Confección para adultos, en Lules. Su hermano, Mariano (16 años) le representa un desafío. “No le gusta para nada leer. Voy a intentar que lo logre”, se exige Lena. Y sonríe.

ENCANTADA
Elisa tiene síndrome de Down. Dice que le cuenta a su mamá “sobre mi experiencia en León”.  Y admite: “me gusta leer, escuchar música, bailar mucho…y las milanesas con puré”. Fácilmente se podría decir que ella es un personaje.  Pero es algo mejor. Es un ser humano divertidísimo y adorable. Su simpatía se siente en cada espacio de la fundación. Cuando sube a saludar al staff antes de empezar su trabajo y cuando se despide. Siempre está alegre.

“Me gusta trabajar. Me hace sentir bien”, asegura Elisa, hija de Graciela y de Hugo. Tiene una hermana, Andrea, que vive en Buenos Aires y otra, Irene, que reside en Copenhague, Dinamarca. “Tengo un millón de amigos”, se alegra Elisa, quien además se reconoce “fanática de Marc Anthony”.
Como Lena y Rodrigo, es protagonista. Está contenta. Se siente incluida.

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